Parques de Holguín

Parques de Holguín, más allá de plazas públicas

Eileen Molina Fernández

Los parques de la cuidad de Holguín, elemento distintivo dentro de la arquitectura del territorio, no son solamente espacios de encuentro sino que constituyen sitios referentes dentro de la vida social y cultural de la urbe, con unos 300  mil habitantes.

San Fulgencio de Gibara

Crónicas del ensueño marino de San Fulgencio de Gibara

Por: Daylén Vega MuguerciaEduardo Puente Fernández

I

No puede resistirse el almirante Colón respirar profundo ante tanta belleza natural. Ha querido realizar la guardia del amanecer, a la que llaman cuarto de alba. Desde el alcázar de la nave espera ver salir los rayos del sol. Ya ha tomado la determinación de poner ese día –5 de noviembre de 1492– su nao a monte, cuando recibe como una riada sobre su rostro “el ensueño marino” del entorno. Cierra los ojos unos segundos para alzar la vista un poco más allá y entonces encuentra la peña, de apenas 15 metros de altura. Sonríe y memoriza lo que escribirá horas después en su cuaderno de bitácora o Diario de Navegación: «… aquel puerto de Mares es de los mejores del mundo y mejores aires y más mansa gente, y porque tiene un cabo de peña altillo se puede hacer una fortaleza, para que si aquello saliese rico y cosa grande estarían allí los mercaderes seguros de cualquiera otras naciones».

La tierra más hermosa

Del Hato de Holguín, a la Ciudad Cubana de los Parques


Holguín, una de las bellas ciudades cubanas, antes formó  parte de la antigua provincia de Oriente. Desde 1976, con una nueva estructuración político-administrativa en Cuba, el nombre de la ciudad de Holguín es el mismo al de la provincia donde se localiza, y por tanto, es  su capital.

A Holguín, localizada a unos ochocientos kilómetros de La Habana, le llamaron históricamente ¨Ciudad de los Parques¨, pero desde hace unos años, para evitar  la posibilidad de que sea confundida con la colombiana Bucaramanga, a la que también le denominan así, se le agrega un  término, y así  queda, sin ninguna  posibilidad de confusión, como la Ciudad Cubana de los Parques.

Ciudad de amplios corredores y techos acanalados con aljibes para acopiar el agua  de lluvia. Ciudad de sólidas y rectas calles. Por la exquisita y rigurosa conservación  de la estructura arquitectónica colonial que poseen, los parques de Holguín, son además, como un hermoso  pulmón de la identidad local citadina.

Son varios, infinidad, los  parques con los que cuentan nativos y visitantes en Holguín, para las horas de remanso y ocio. El mayor de todos es el Calixto García.

Su nombre es homenaje perpetuo a un noble cubano, nacido en esta región, quien llegó a ser Lugarteniente General de las tropas del Ejército Mambí y participante en tres guerras por la independencia nacional. Por cierto, a  escasos metros  del famoso sitio, se halla el más emblemático recinto de toda la ciudad: La Periquera.

Se trata de una antigua casona perteneciente, al terminarse de construir, al español  Don Francisco Rondán. Fue también, durante más de un siglo, la residencia oficial  del gobierno local. La Periquera, es  venerada como el escenario más importante de la ciudad.

Los parques de Holguín deben sus orígenes a un sistema de plazas en el trazado urbano, como sucede con el llamado ¨de las flores¨, el ¨Martí¨, o el ¨San José¨. En cada uno, un encanto, o una singularidad.

Más alejados del centro histórico holguinero también existe una notable cantidad de parques, y se localizan principalmente en las conocidas barriadas de Pueblo Nuevo, Vista Alegre y eralta.

De los parques de Holguín un detalle salta a la vista, en todos sobresale un proyecto elevado en relación con el nivel de las calles aledañas, por lo tanto,  a todos se accede por medio de varios niveles de escalones. Se debe, según cuentan, a las innumerables inundaciones que sufría la ciudad en épocas lejanas, cada vez que aparecían los aguaceros de primavera.

De tales orígenes y de cuantos detalles le conciernen se han ocupado los investigadores. Todo eso forma la historia de Holguín. Sus comienzos  están en  1545.

Transcurrieron más de 470 años hasta hoy. Un conquistador español, Don García Holguín, decidió asentarse definitivamente en las tierras, avaladas previamente, por el cabildo de Bayamo. Nacía así el Hato de Holguín, exacta primera piedra para lo que es ahora una de las grandes ciudades cubanas.

Lo dicho es historia, perpetuada en el enorme mural ¨Orígenes¨, muy cerca de la Iglesia mayor y el parque de Las Flores.

Pero la historia de hoy, en una ciudad como Holguín, no cabría ni en el mayor de los murales conocidos. Con sus parques  bellos y siempre relucientes como toque de distinción… Con sus cerca de medio millón de residentes fijos, y tantos más que constantemente la visitan... Con sus  defectos y sus cualidades... Con su obra, renovada todos los días, a cambio de millonarias cuotas de sudor colectivo derramado, y enorme sentido cotidiano de pertenencia.

Esa es Holguín...la Ciudad que queremos.